diixchel

Sí, soy lesbiana
una mujer a la que le gustan otras mujeres.
No sé si por biología
por herencia o por influencia
pero soy lesbiana.

[Y si me lees por morbo
léeme sin tabús
y sin prisa.]

Soy lesbiana porque me gusta ver los pechos de otras mujeres
imaginarlos desnudos
y erectos sobre mi boca
y entre mis dientes.
Porque visto sin tanto arreglo
y no camino amaneradamente.
Porque he besado los labios de otras mujeres
y también su boca.
Porque he salido tomada de la mano
con mi novia.
Porque he usado la bandera del arcoiris
como pulsera, en mis libretas y hasta en la ropa.
Porque me he enamorado de algunas de mis amigas
y me han “roto el corazón” algunas veces…

Sé que soy lesbiana porque cuando tenía 7
besé a mi prima en la boca
porque miraba la novela de las 9
solamente para ver mujeres.
A mí no me gustan los vestidos
ni las zapatillas;
ni los penes.
Sin embargo,
me gusta que me penetren.
No importa que sea lesbiana
he tenido sexo con algunas mujeres
aunque no he hecho el amor con todas.
Y me he enamorado solamente dos veces
de dos mujeres muy distintas;
porque soy lesbiana.

Soy lesbiana
porque cuando intenté tener novios
no podía ni mirarlos a los ojos;
para mí sus penes no bastaban.
Faltaba el calor y el éxtasis
que una vagina alberga.
Sus pliegues, la delicadeza
el sabor
y la sutileza mezclada con la fuerza.

Ya corté mi cabello como el estereotipo lo dice.
Ya vestí diferente.
Ya me llevaron a terapia para que me curara.
Ya leí la Biblia mil veces.
Ya sufrí el acoso y el maltrato
al grado de que
ya intenté quitarme la vida al sentirme tan desesperada.
Ya bebí y fumé…también mariguana.
Ya hice todo lo que dicen que hace una lesbiana.
Ya fui todo lo que dicen que es una lesbiana.
Pero te diré qué no soy.

No soy “femenina”
pero sí feminista, porque aprendí a defenderme de los que me agredían sin conocer
y mucha gente cree que ser feminista es sinónimo de ser lesbiana.
Y sí, yo sí lo soy.
Y yo no sabia que lo era
hasta que en secundaria mis amigas me dijeron que lo era.
Hasta que en mi familia
me dijeron que ya sabían que lo era.
Hasta que me enamoré de una mujer
no por como se veía
sino por lo que era.
No me enamoro de cualquiera.
No me acuesto con cualquiera.
No soy la causa de las enfermedades de transmisión sexual.
No abuso ni me doy a la tarea de “convertir” a niñas.
No soy diferente ni estoy enferma.
No pienso en sexo todo el tiempo.
No tengo amigos homosexuales solamente.
No se equivocó Dios conmigo ni me tentó el diablo para que cayera.
No promuevo la homosexualidad.
No me contagiaron.
No me la vivo en antros “de ambiente” ligando.
No fui violada
y si lo fuera, no sería esa la causa.
No soy promiscua.
No es que no haya encontrado “al indicado”
porque no quiero un príncipe sino una princesa.
No estoy confundida
y no soy nada de lo que cualquiera piensa.
Soy LESBIANA
no machorra, marica, volteada, marimacha
moflera, bollera
o tortillera.
Lesbiana.

Me nombro lesbiana porque así dice la gente que se le llama a lo que siento.
Y en el título llevo la valentía y el riesgo.
Porque soy sobreviviente de las etiquetas y los roles que limitan y enferman
pero por otro lado
pueden cambiar las reglas del juego y lastimarme con ese nombramiento.

Porque soy lesbiana
muchos dicen que no tengo los mismo derechos.
Por eso a mí la iglesia “no me deja” casarme
y si quiero hacerlo por la ley
no se puede en todas partes.
Tampoco puedo formar una familia
habiendo tantos niños que a diario mueren por hambre.

Sí, soy lesbiana y más mujer que muchas que se adjudican el título de heterosexuales.
Mujer, inteligente y empoderada.
De mí, de mi cuerpo, de mis sentimientos.
Libre y orgullosa de mi identidad.
Me amo, me acepto y me respeto.
Porque soy lesbiana,
porque no valgo más ni menos.
Soy lesbiana y el se queda bien cortito el nombre
porque antes de ser lesbiana
soy también ser humano.